viernes, 5 de junio de 2009

ACTIVIDAD 1. En una reunión plenaria los alumnos resolverán las siguientes preguntas individualmente:

CENTRO DE BACHILLERATO TECONOLOGICO INDUSTRIAL Y DE SERVICIOS Nº 48

INTEGRANTES:

Arenas Anastacio Irving Eduardo


Perez Morales Alexander


Hernandez Bautista David


Ramirez Avelino Cesar Luis


Sanchez Mendoza Noel







Los carbohidratos son los nutrimentos más abundantes y baratos que se encuentran en la naturaleza, y por lo tanto los más consumidos por el ser humano.

Los carbohidratos son la base de toda alimentación sana. De hecho, aproximadamente entre el 50 – 60% de nuestros alimentos diarios deben ser en la forma de carbohidrato.
En general, los carbohidratos más conocidos son la sacarosa (o azúcar de caña), la glucosa, que es utilizada directamente en el metabolismo, el almidón como reserva energética y, finalmente, la celulosa, que sirve de estructura a la mayoría de las plantas. Existen también otros carbohidratos que se encuentran en los alimentos que consumimos diariamente.

Los carbohidratos simples son los azúcares y mieles en todas sus formas. Los carbohidratos complejos son el almidón, el glucógeno y la celulosa (o fibra). El almidón lo consumimos en los panes, pastas, cereales y papas; el glucógeno en mínimas porciones en la carne y vísceras (hígado), y la celulosa en todas las frutas, verduras y granos integrales.

Carbohidratos de origen vegetal: El almidón es la fuente más importante de carbohidratos en la alimentación. Otros carbohidratos de origen vegetal son la fructosa (azúcar de las frutas), la sacarosa (azúcar de caña o remolacha), y la celulosa (consumida como fibra porque no es digerida por el hombre)
Carbohidratos de origen animal: la lactosa (en la leche) y el glucógeno (en todos los tejidos, sobretodo en el hígado)
AZÚCARES. En el azúcar blanco o azúcar morena, miel, jarabes, piloncillo, melazas, mermeladas, cátsup, refrescos y bebidas gaseosas, dulces y caramelos, aproximadamente de un 50 al 100% son carbohidratos simples.

HARINAS Y CEREALES. En el trigo, maíz, arroz, avena, cebada, centeno y todos sus subproductos (tortillas, panes, pastas) entre un 60-80% son carbohidratos complejos.
GRANOS O LEGUMINOSAS. En el frijol, garbanzo, habas, alubias, lentejas, frijol de soya y chícharo seco, entre 20-60% son carbohidratos complejos.

TUBÉRCULOS O RAÍCES FECULENTAS. Son la papa, camote, yuca, y otras similares. En estos alimentos el 20% aproximadamente son carbohidratos complejos.

FRUTAS Y VERDURAS. En las frutas el 8-20% son carbohidratos tanto simples (en forma de fructosa) como complejos (en forma de almidón –como en el plátano o la manzana). En las verduras el 2-8% son carbohidratos.

LECHE. El azúcar natural de la leche es la lactosa. El 3% de la leche es lactosa.
HÍGADO Y OTRAS VÍSCERAS. Contienen de 2-6% de carbohidratos en forma de glucógeno, ya que el hígado es el almacén natural de este carbohidrato, y que se utiliza como fuente de energía para el organismo. El glucógeno puede ser considerado como un carbohidrato complejo.

Funciones de los carbohidratos.
Función energética. Cada gramo de carbohidratos aporta una energía de 4 Kcal. Ocupan el primer lugar en el requerimiento diario de nutrientes debido a que nos aportan el combustible necesario para realizar las funciones orgánicas, físicas y psicológicas de nuestro organismo.

Una vez ingeridos, los carbohidratos se hidrolizan a glucosa, la sustancia más simple. La glucosa es de suma importancia para el correcto funcionamiento del sistema nervioso central (SNC). Diariamente, nuestro cerebro consume más o menos 100 g. de glucosa, cuando estamos en ayuno, SNC recurre a los cuerpos cetónicos que existen en bajas concentraciones, es por eso que en condiciones de hipoglucemia podemos sentirnos mareados o cansados. También ayudan al metabolismo de las grasas e impiden la oxidación de las proteínas. La fermentación de la lactosa ayuda a la proliferación de la flora bacteriana favorable.



Debemos consumir entre 3 y 5 raciones al día de carbohidratos
Por ejemplo: 2 piezas de fruta fresca.
50 a 100 g. de arroz o pasta integral.
30 a 40 g. de galletas o pan integral.
30 a 60 g. de fruta desecada.

Lamentablemente, la alimentación de la sociedad moderna hoy en día, incluye el consumo del 70% de carbohidratos, de los cuales, ni el 20% son complejos o de lenta asimilación, es por esto, que junto al consumo excesivo de azúcares simples y grasas se detectan tantos casos de sobrepeso, obesidad, problemas cardiocirculatorios, colesterol, etc.

En donde encontramos las grasas
Se encuentran en las carnes, los huevos, la leche, semillas oleaginosas como la nuez y el maní y en otros alimentos de origen vegetal.


El colesterol es una sustancia “amarillenta”, grasosa y pegajosa presente en la sangre. Contrario a lo que muchos creen, no todo el colesterol es nocivo para la salud. Algunos de sus componentes son peligrosos para las arterias, mientras que otros son benéficos.
Así pues, el colesterol conocido como LBD (Lipoproteínas de Baja Densidad) es el que podemos llamar colesterol malo y el LAD (Lipoproteínas de Alta Densidad) como colesterol bueno.

Las lipoproteínas de baja densidad son la materia prima para obstruir las arterias, mientras que las de alta densidad son aquellas que se devoran a las “malas” y las llevan hasta el hígado, donde son aniquiladas.

Para una dieta libre de colesterol malo es importante conocer qué alimentos ayudan a destruir las LBD nocivas y generar las LAD benéficas. He aquí los más comunes:

Fríjoles y otras leguminosas: Una tasa de este alimento al día eleva los niveles del colesterol bueno. Según el profesor James Anderson de la Universidad de Kentucky, una taza de fríjoles al día (por tres semanas) suprime en un 20% el colesterol malo.
Avena Una taza mediana de salvado de avena cocida diariamente reduce el colesterol nocivo en un 16%, según estudios.

Ajo: Tres dientes de ajo al día pueden reducir el colesterol nocivo entre el 10% y el 15%. No importa si se consume crudo o cocido.

Cebolla: Media cebolla al día es uno de los mejores tratamientos para elevar el colesterol bueno (LAD). El profesor Gurewich cardiólogo de la Universidad de Harvard, aconseja a sus pacientes con alto colesterol comer cebolla todos los días.

Salmón: El pescado grasoso como el salmón, también aumenta el colesterol bueno. En un experimento se le pidió a las personas que comieran salmón como entrada al almuerzo y la cena durante 40 días aproximadamente. Los resultados en la baja del colesterol nocivo fueron notables. Otros pescados con los mismos efectos benéficos son: caballa, arenque, sardinas y atún.

Aceite de oliva: Sus beneficios son incontables. A la vez que reduce el colesterol malo LBD, eleva ligeramente o mantiene el colesterol benéfico o LAD. Aunque su costo es más elevado que el de los aceites vegetales o animales, cocinar con aceite de oliva le garantizará una dieta más sana que le ayudará a prevenir el daño de las arterias.

Aguacate: Aunque parece sorprendente, el aguacate reduce el colesterol malo. Esta fruta contiene la misma grasa benéfica que la del aceite de oliva y las almendras. Donde y porque se acumula más grasa en el cuerpo humano?

La grasa dependiendo de las personas se acumula en diferentes partes de cuerpo. Según la genética y la herencia debido a que algunas partes del cuerpo no se ejercitan tanto como otras.

El colesterol es una sustancia grasa que está presente de forma natural en todos los tejidos animales, incluido el cuerpo humano. Una parte del colesterol es utilizada por el organismo como componente estructural de las membranas celulares y para la formación de las hormonas sexuales y los ácidos biliares, que ayudan a absorber y digerir las grasas procedentes de la dieta. Un exceso de colesterol o de triglicéridos en la sangre puede provocar anomalías cardiovasculares. Más de las tres cuartas partes del colesterol de la sangre son producidas por el organismo, mientras que el resto procede de nuestra dieta. El colesterol es transportado en la sangre en forma de lipoproteínas: las LDL (lipoproteínas de baja densidad) y las HDL (lipoproteínas de alta densidad). Una concentración elevada de colesterol LDL constituye un factor de riesgo de la enfermedad coronaria, por lo que a veces se denomina "colesterol malo". El colesterol HDL favorece la eliminación del colesterol y se considera que las concentraciones elevadas del mismo son beneficiosas, por lo que a menudo se denomina "colesterol bueno" Cuanto más elevado sea el nivel de HDL de una persona menor será el riesgo de que padezca enfermedades cardiacas. Es conveniente consumir alimentos que ayuden a reducir los niveles de LDL y a elevar o mantener los niveles de HDL. La actividad física también incrementa los niveles de HDL.